Ibon Aranberri

Ibon Aranberri

IBON ARANBERRI

 

Ibon Aranberri (Itziar, Gipuzkoa, 1969) es un artista vasco que llegó al arte, casi por casualidad, desde el rock radical vasco y las vanguardias históricas. Con 14 años se fue a San Sebastián a continuar su formación, optando siempre por aquellas asignaturas de artes visuales y posteriormente estudió arquitectura, Bellas Artes y Diseño. Siempre se mantuvo alejado de las típicas diversiones de los niños de su edad. Desde pequeño tuvo el carácter y la sensibilidad de una persona destinada a ser artista. El entorno rural e industrial en el que le tocó vivir determinaron su destino, pues las pocas alternativas que le ofrecía le hicieron acercarse, cada vez más a los movimientos rockeros radicales vascos y a las influencias de las vanguardias históricas que empezaban a surgir en España en los años ochenta, además de disfrutar y participar en el contexto artístico urbano de la ciudad: pósters, murales…

 

En 1993 le concedieron una beca Erasmus para estudiar en la Nuova Accademia di Belle Arti de Milán. Posteriormente participaría en el taller de escultura de la École Nationale des Beaux Arts de París y, ya en España, en el taller de Ángel Bados y Txomin Badiola, artistas vascos que le influyeron en sus inicios al igual que otros tantos que también conoció en su juventud (Jorge Oteiza, Iván Zulueta, Vicente Ameztoy…). Tras esta primera época, Ibon no quiso establecerse en un lugar fijo sino que ha vivido en distintos países como son Japón o Estados Unidos, gracias a programas artísticos de los que ha formado parte. Fue en 2003 y 2004 cuando tuvo la oportunidad de vivir en Nueva York, gracias al programa de estudio del centro de arte contemporáneo PS1. Marcha a esta ciudad en una época plena de idealismo de la cultura electrónica; allí se movió en el ambiente más “underground”, significando un momento decisivo en su vida y en su obra: dejó de trabajar en el formalismo para participar en un contexto, enmarcándose en el campo de lo conceptual. Según el propio artista defiende, su imaginario “se funda en una relación mental con lo estético”. Todos sus trabajos a partir de esta época se basarán en una investigación previa, llegándose a convertir esta parte del proceso creativo en lo que más interese al autor. Cuando esa investigación finaliza, los resultados se plasman físicamente a través de los lenguajes del arte: fotografía, escultura, instalaciones…

 

La vuelta de Nueva York a su tierra natal se hizo necesaria porque Ibon comenzaba a sentir que se estaba convirtiendo en un ciudadano pasivo más. A partir de entonces su obra se carga de referencias locales.

 

Todo el trabajo de Ibon Aranberri es profundo y complejo. Recurre a referencias y temas de carácter histórico (tanto de la historia reciente como de la pasada), geopolítico o artístico y los altera para reflexionar sobre cómo entendemos el imaginario colectivo. Habla desde una estética objetual, desde la escultura, que deconstruye en múltiples piezas que luego rearma para ofrecer nuevos mensajes. Según el artista, las referencias históricas o políticas que encontramos intrínsecas en su obra, son accidentales, pues sus creaciones no parte de una motivación temática, sino que la investigación de aquello que le interesa puede derivar a veces en referencias a temas actuales.

 

En todas sus exposiciones se suele mantener la misma estética: una apariencia deconstructivista, de material acumulado, ya que Ibon Aranberri entiende el acto de exponer casi como una forma de edición tridimensional. En sus instalaciones suele presentar distintos elementos (fotografías, textos, mapas, libros…) que se complementan y que, a la vez, tienen entidad propia y no necesitan de recursos explicativos más allá de ellos mismos. Toda presentación que plantea esconde “algo” misterioso; sabemos que allí se encuentra alguna información, pero es difícil discernir si se trata de información histórica, emotiva o biológica.

 

Defensor del espacio natural y de los continuos cambios naturales de la tierra, ha creado diversas instalaciones que versan sobre dicho tema, “retratando” la naturaleza de distintas maneras y cargándola de connotaciones e implicaciones sociales, políticas… Todo su trabajo está lleno de coordenadas difíciles de interpretar y es precisamente ese misterio lo que convierte sus exposiciones en espacios llenos de posibilidades y significados distintos.

EL MAR DEL PIRINEO. 2006

 

INSTALACIÓN: MAQUETA DE 6 MÓDULOS DE POLIÉSTER Y FIBRA DE VIDRIO. FOTOGRAFÍAS, PLANOS Y VINILO.

 

244 X 122 X 35 CM. C/U