Federico Guzmán

Federico Guzmán

Federico Guzmán

 

El artista sevillano Federico Guzmán comenzó su formación artística en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad que lo vio nacer. En un primer momento se aprecia en sus creaciones la influencia de Duchamp, con obras que se enmarcan dentro de la corriente del arte conceptual que domina el panorama estético de los años setenta. Siempre bajo el signo de una confrontación conceptual y social del arte, el artista emplea recursos utilizados que van desde la expresividad matérica de algunos de sus lienzos, al empleo del grafismo con gran elegancia y sutileza. En su obra construye un mundo personal y subjetivo que queda a la vista de todos, estableciéndose un juego entre lo propio y lo ajeno, siempre bajo el signo de una confrontación conceptual y social del arte. Ha expuesto de manera individual en numerosas ocasiones y ha participado en importantes muestras colectivas.

 

En toda su obra la naturaleza será uno de los elementos más repetidos. Se mueve en distintos campos artísticos: pintura, acción, instalación. Entre su producción es digna de destacar la exposición ¿Quiénes son los dueños de las plantas? en la que presenta la vegetación, en este caso amazónica, como metáfora de la naturaleza y sus poderes, sus propiedades (curativas, mágicas, sagradas). La referencia a la apropiación ilegítima de esta y su territorio también se hace patente en esta exposición. Se trata de grandes acuarelas, lienzos, fotografías, dibujos y pizarras en las que se refleja todo el trabajo realizado durante tres años entre Colombia y España.

 

La instalación Plante hacía referencia, también de manera metafórica, a la sociedad actual y al nuevo mapa de relaciones e intercambios que se establecen en el paisaje de lo global. El artista buscaba con esta obra la participación del público, pues adquiría una nueva identidad ante la mirada del espectador. Además, la continua evolución y cambio de la obra a través del paso del tiempo era otra de las singulares características que la pieza presentaba pues recogió semillas de diferentes plantas que plantó en un macetero con forma de mapamundi; un potente foco iluminaba y alimentaba estas semillas que iban creciendo poco a poco, dándole vida a la obra de arte. Se establecía un diálogo con el espectador al implicar una profunda reflexión acerca de lo que plantamos en nuestras vidas y, por extensión, en nuestro mundo. Era pues una metáfora de nuestra propia existencia, con un sentido muy poético.

 

Abollando la cuadrícula es una obra pictórica en la que se ha magnificado y se ha llenado de cromatismo algo tan sencillo como un infantil parchís sobre el que han caído distintos meteoritos. Simboliza la relación entre el juego y la naturaleza, ambos unidos por los caprichos del azar.

 

Reggaera, es una escultura en la que se nos presenta una compleja distribución de intenciones y el objeto adquiere una identidad plástica. Con un juego de palabras, alude a la común asociación de un tipo de música con una planta determinada, unos colores, una bandera… Guzmán propone con la escultura un diálogo absolutamente directo con un hipotético espectador al que se le exige una permanente complicidad y en este caso le plantea un juego al identificar la droga con un paraíso artificial, con la cultura de un lugar.

Abollando la cuadrícula, 2003
Acrílico sobre lienzo.
195 x 210 cm
Reggaera, 2004
Resina, acrílico, plantas y tierra. Edición 3/5
85 x 120 x 55 cm.