“LAS HISTORIAS DE VERDAD SON LAS QUE REALMENTE ME MOTIVAN”, MARÍA ARREGUI, COMISARIA DE NUESTRA ACTUAL EXPOSICIÓN “CRÓNICAS DEL MUNDO ACTUAL”, NOS ABRE UNA PUERTA A SU MUNDO PROFESIONAL

29 May “LAS HISTORIAS DE VERDAD SON LAS QUE REALMENTE ME MOTIVAN”, MARÍA ARREGUI, COMISARIA DE NUESTRA ACTUAL EXPOSICIÓN “CRÓNICAS DEL MUNDO ACTUAL”, NOS ABRE UNA PUERTA A SU MUNDO PROFESIONAL

Cercanos a la despedida de la exposición “Crónicas del mundo actual” que actualmente tenemos el honor de disfrutar en nuestra sede, seguimos ahondando en sus mensajes y contenidos, esta vez de la mano de la comisaria de la misma, María Arregui Montero, quien nos ha abierto la puerta a su carrera profesional y nos cuenta, con la claridad y transparencia de la caracterizan, cómo comenzó su andadura en el ámbito del comisariado y la gestión cultural, quienes la inspiraron y, por supuesto, su extraordinario trabajo con la Colección A2 para regalarlos esta muestra tan llena de mensajes y reflexiones sobre el mundo que nos rodea.

 

A pesar de tu juventud ya has llevado a cabo bastantes proyectos curatoriales: ¿cómo se consigue entrar en este restringido campo de trabajo?

Ojalá pudiera contestar a la pregunta dando unas claves que derivasen inequívocamente a trabajar en el comisariado de arte contemporáneo, pero no podría definir este trabajo más que como una utopía constante, con todas las luces y sombras que conlleva perseguirla.
Desde los inicios de mi carrera tuve muy claro que enfocaría mi vida profesional al ámbito del arte contemporáneo desde la perspectiva que yo podría aportar y en la que estaba interesada: a través de la escritura y del comisariado. Jamás tuve la sensación de estudiar Historia del Arte como algo pasajero ya que no estaba dispuesta a perder años en unos estudios que no me aportasen posibilidades profesionales. La realidad es que esas posibilidades no te las aporta el sistema educativo, hay que ser conscientes de las dificultades que encontramos quienes decidimos optar por este camino, pero también hay que ser conscientes de que nuestra actitud es decisiva. Seguramente, a día de hoy puedo hablar de mis proyectos curatoriales porque nunca mitifiqué la figura del comisario, una profesión que implica dedicación, rigor, esfuerzo y vocación, elementos que deben acompañar la definición de cualquier otro trabajo, sin más -y sin menos-.
Suponemos que en los inicios es necesaria la ayuda de otras personas que ya se mueven en este ámbito. ¿Alguien en especial que te ayudara en los inicios y marcara tu futuro profesional?

Lo que he aprendido en estos años es que la mayor ayuda -aparte de la familiar, que en mi caso ha sido incondicional- es confiar en ti misma y demostrar tus capacidades a través del trabajo y el esfuerzo, sólo de esa manera puedes convencer a tu entorno de que puede confiar en ti. En este sentido no se diferencia de otro trabajo, lo que sí lo diferencia es la permanente apuesta personal que pones en tu profesión, algo que puede convertirse en un puro acto de resistencia. Dicho esto, yo no hablaría de ayuda por parte de otros profesionales -el trabajo recae enteramente sobre ti- sino de confianza, esa que has debido forjar previamente y que debes trabajar por mantener y superar; cuando estás comenzando y alguien confía en ti, desde luego eso es crucial.
Entre las personas que debo mencionar y que han formado parte de mis inicios se encuentran profesionales de diversos sectores, aunque todos relacionados con el ámbito artístico. Por seguir con un orden cronológico, desde la Universidad conté con el ánimo del Prof. Enrique Valdivieso, quien conocía mi predilección por lo contemporáneo y llegó a confiar en mis aptitudes incluso más que yo en ese momento; Juan Bosco Díaz-Urmeneta, profesor de quien he aprendido -y tengo la suerte de seguir aprendiendo- muchísimo y que además es un absoluto referente; también Sema D’Acosta, quien nos hizo partícipes a los alumnos del I Curso de comisariado de la exposición Mundos Propios y de la redacción de STAND_BY_12 en esta misma Fundación, -y debo apuntar que ha sido emocionante volver a este espacio como profesional-; y por supuesto, mencionar a Antonio Jiménez, en cuya galería he aprendido lo impagable de la mano de alguien a quien admiro profundamente a nivel profesional y personal.

 

Desde tu punto de vista: ¿cómo ves el panorama actual del mundo del arte y el mercado en torno a él? ¿Goza de buena salud según tu opinión?

Quienes mejor podrían contestar a esta cuestión son quienes realmente conocen el mercado del arte: los propios galeristas y los artistas que trabajan con ellos. Y como en todo, no todo el mercado funciona igual ni al mismo nivel; sin embargo, desde lo que yo he podido percibir desde mis comienzos hasta hoy, existe una mejoría. Creo que tanto los galeristas como los artistas han hecho grandes esfuerzos y han demostrado una capacidad de sobreponerse y trabajar -en muchas ocasiones- por encima de sus posibilidades, realmente admirables. No sólo hay que agradecer a las galerías que gozan de buena salud su buena gestión, así como a aquellas que permanecen después de una dura lucha, sino también hay que agradecer el heroico esfuerzo a aquellas que la crisis ha obligado a cerrar sus puertas y a poner punto y final a una etapa profesional. Todo esto es extrapolable, cómo no, a los artistas, motor principal de todo el engranaje y a quienes les debemos su trabajo y esfuerzo, porque gracias a ellos podemos dedicarnos a este trabajo.

 

En el contacto con los artistas y comisarios de exposiciones: ¿cómo percibes el ambiente y la actitud a la hora de colaboraciones en proyectos?

Hasta ahora he tenido siempre experiencias muy positivas, existe mucha predisposición a la colaboración. Tengo la suerte de no contar con experiencias negativas ni haber tenido la sensación de que alguien intentase dificultar mi trabajo, sino todo lo contrario. Creo que el respeto y la admiración mutua son valores que la mayoría de profesionales, al menos más cercanos a mi generación, compartimos. Es el único modo de poder disfrutar plenamente de este trabajo y lo que hace que realmente merezca la pena.

 

Tu relación con Antonio y Álvaro, más que profesional, la defines también como de amistad: ¿qué os lleva a conoceros y como comienza: primero lo profesional que lleva a la amistad o viceversa?

La primera vez que entro en AJG Contemporary Art Gallery es para redactar una crítica para el Diario de Sevilla sobre una exposición titulada Segunda Mirada, que en ese momento ocupaba el espacio. Fue una experiencia muy bonita porque se trataba de mi primera crítica publicada en un diario, sobre una exposición en la que mi colega de profesión Regina Pérez Castillo hacía su primera colaboración curatorial; todo ello en ese espacio dirigido por Antonio Jiménez, a quien desconocía en ese momento. En definitiva, si los inicios son emocionantes, en mi caso lo fue aún más gracias en gran parte a Antonio, ya que no sólo descubrí su galería y su interesantísima línea de trabajo, sino que también lo descubrí a él y a su generosidad a la hora de apostar por gente joven y de abrirnos su espacio para la colaboración y el aprendizaje. Desde la primera conversación vimos que teníamos un modo de entender y sentir el arte muy parecidos, eso unido al gran conocimiento que posee en materia de arte contemporáneo. Conocí a un investigador constante de artistas, apasionado del arte, magnífico museógrafo y que además abría a Sevilla una ventana más al arte contemporáneo nacional e internacional. A Álvaro lo conocí algo más tarde, y del mismo modo que con Antonio, me sorprendió su gusto, pasión y sensibilidad por el arte, eso unido también a su increíble generosidad y su confianza. Son bastantes años los que llevamos compartiendo proyectos profesionales, a los que se suman increíbles momentos personales.

 

Nos consta que has colaborado con ellos en varias ocasiones y has trabajado en la AJG Contemporary Art Gallery, donde suponemos aprendiste muchísimo del arte, los artistas y las exposiciones. ¿Qué te aporta el trabajo de la galería para tu futuro profesional?

Antonio es un gran conocedor del panorama artístico a todos los niveles: creación contemporánea, tendencias museográficas, mercado, gestión cultural… todo ello se une a que es un gran comunicador. Para mí, hablar de AJG Contemporary Art Gallery y no emocionarme es imposible, ya que fue el lugar donde pude desarrollar mis primeros trabajos y aprender sobre el funcionamiento de la gestión de un espacio galerístico de la mano de alguien que ha volcado una gran profesionalidad y pasión en este trabajo (y lo sigue haciendo). Tuve la inmensa suerte, además, de poder trabajar con artistas a los que admiro profundamente tanto a escala nacional como internacional, y esa es una de las satisfacciones más importantes que pude experimentar.
Lo que me aporta el paso por AJG Contemporary Art Gallery ha sido un conocimiento que jamás hubiera adquirido en los libros y que tampoco se desarrollaba a nivel académico en ese momento; fue entrar realmente al ámbito del arte contemporáneo en un espacio donde la calidad de los proyectos primaba sobre todo lo demás. Cada conversación con Antonio era una clase magistral, y trabajar con él supuso conocer el valor de la fidelidad al discurso, a la línea de trabajo y a que todo ello, si no hay entusiasmo, no sirve de nada.

 

En el caso particular de esta exposición “Crónicas del mundo actual”, ¿podrías contarnos el porqué de este discurso expositivo y de la selección de piezas y artistas? ¿Qué intentas contar al mundo cuando planteas un discurso como este?

He tenido el privilegio de comisariar en dos ocasiones proyectos con obras de la Colección A2. La primera exposición fue Explícito y oculto: percepciones del ser en la Sala de la Provincia de Huelva, y aunque es cierto que en Crónicas del Mundo Actual contamos con obras de la misma colección, la selección y planteamiento son completamente diferentes. Pero hay un matiz que debemos tener en cuenta: el carácter que tiene la propia colección. Como comisaria tengo que tener en cuenta la esencia que define a cada obra, pero igualmente importante es no desvirtuar la esencia de la colección y, con todo, elaborar lecturas en las que el público pueda verse reflejado, sin dejar en ningún momento de plasmar mi visión curatorial. La labor no es nada sencilla, pero ahí reside gran parte del atractivo de la profesión.

El discurso expositivo de Crónicas del Mundo Actual ha venido marcado por la propia disposición del espacio, un recorrido por ocho salas donde cada una de ellas cuenta con identidad propia; pueden considerarse ocho proyectos unidos bajo una misma idea argumental, los asuntos que nos conciernen, afectan y definen el mundo y la época que vivimos. Y bajo esa definición cabe la reflexión en torno al peso cultural que determina muchos aspectos de cada uno de nosotros, la sugerencia del juego entre imagen y lenguaje, la necesidad de la abstracción… pero también se habla de política, del exilio, guerra y feminismo. Cuando alguien me comenta que la exposición ha afectado a su estado anímico dependiendo de la sala en la que se encontrara, es que algo se ha hecho bien.

 

¿Consideras que existe algún denominador común en tus proyectos curatoriales, alguna línea a seguir o cada nueva exposición es una vuelta de tuerca?

De entrada, todo proyecto debe ser una vuelta de tuerca, de lo contrario para mí carece de todo sentido. Un proyecto sin contenido reflexivo no precisa del pensamiento del artista ni de una comisaria -o comisario-, primero porque yo no sabría desarrollar mi trabajo de otra manera, y segundo porque también hablamos de una cuestión fundamental de respeto hacia el público: si éste nos va a ofrecer su tiempo y su atención le debemos ofrecer un trabajo de calidad, algo realmente auténtico donde el espectador sienta que existe una intención de comunicación.
En cuanto al denominador común que pueda existir en mis proyectos por supuesto que también los hay, y mi tendencia hacia el discurso social y todo lo que afecte al sentir humano, ya proceda por cuestiones políticas, consecuencias históricas, género, etc., no es algo que disimule, porque las historias de verdad son las que realmente me motivan.

 

¿Para los que están comenzado en este sector profesional, jóvenes que se puedan ver identificados contigo o reflejados en tu trayectoria: ¿qué les dirías? ¿Cuáles serían tus recomendaciones?

Si es pasión por la profesión lo que les mueve, llegará el momento de comenzar sus andadas, aunque todos comenzamos por caminos distintos, no existe un patrón. Lo único que sí recomendaría es que se tenga en cuenta, siempre, que comisariar no es ser voz cantante sino organizar, pensar y transmitir. Que nuestro trabajo es elaborar discursos para potenciar una mayor y mejor comprensión de los discursos que los artistas ya han pensado para sus obras, y que éstas son siempre las verdaderas protagonistas.

 

Gracias María por tu amabilidad al atendernos en esta entrevista y por el fantástico trabajo que haces por y para el mundo del arte. Esperamos volver a contar con tus proyectos en la Fundación.

  • M. Rosario Montero Suárez
    Posted at 19:52h, 30 mayo Responder

    Magnifica entrevista y magnifica profesional a pesar de su juventud. D. Enrique Valdivieso, máxima autoridad en arte como sabemos, me dijo de ella el día de su graduación, “llegará a donde ella se proponga “; sus palabras comienzan a cumplirse.

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